Desde su lanzamiento en el 21 de julio de 2017, el videojuego de PS4, Xbox One, Nintendo Switch, PC y móviles ‘Fortnite’ se ha convertido en un fenómeno de masas como nunca antes se había visto en esta industria, atesorando ya millones de jugadores en todo el mundo y traspasando sus propias fronteras para convertirse en un icono de la cultura popular de nuestros días.

Para los pocos que no hayan oído hablar de él, se trata de un videojuego donde 100 jugadores son lanzados en un paracaídas a una isla desierta para que, masiva batalla mediante, solo pueda quedar un único superviviente.

Uno de los factores que ha provocado que este juego haya traspasado la barrera virtual para instalarse en nuestro día a día son sus bailes, los diferentes pasos de baile que pueden desarrollar los jugadores dentro del juego y que personas de todo el mundo han comenzado a imitar fuera de Fornite.

Celebrities, políticos, jugadores de fútbol (como el delantero del Atlético de Madrid Antoine Griezmann celebrando un gol), actores… las coreografías del juego se bailan en todo el planeta por multitud de personas sin percatarse de que están poniendo en riesgo su propia salud.

Y es que uno de los estos bailes, probablemente el más popular y viral, llamado The Floss es el causante de fuertes dolores de rodilla que pueden derivar en una lesión grave. Fisioterapeutas como Ed Thompson, especialista de Instant Physio, un centro especializado en fisioterapia de Londres, advierte de los problemas que acarrea realizar este baile repetidamente:

“El baile de Fortnite implica un movimiento lateral de izquierda a derecha, pero la rodilla ha de moverse en forma de bisagra. Este movimiento no es normal y por eso causa dolor”.

¿Debemos dejar entonces de realizar este baile y prohibírselo a nuestros hijos e hijas? La respuesta sencillamente es no. Como tantas otras coreografías, no está exenta de problemas físicos siempre que se realicen con demasiada frecuencia. Por lo tanto, siempre que tengamos presente que es un movimiento que desgasta nuestras rodillas y puede provocar lesiones, basta con no convertirlo en una práctica habitual y dejar que sea el personaje del videojuego el que corra riesgos y no nosotros.