El nuevo año no solo trae consigo propósitos que cumplir y nuevos hábitos, también trae de la mano el invierno más palpable, un frío más intenso y en determinadas zonas, la nieve. Y con las pistas abiertas en los puertos de montaña se cuentan por miles las personas que suben a disfrutar de los deportes de invierno como el esquí, patinaje, el snowboard, o simplemente disfrutar de la estación, la nieve y el aire fresco. Ejercicios que mejoran nuestra capacidad pulmonar, nuestra condición física, el ritmo cardíaco y el reparto de oxígeno por el organismo.

Sin embargo, como todo deporte exige una determinada preparación tanto física como técnica para no convertir una día de disfrute en una lesión o algo peor. Hoy os mostraremos algunas recomendaciones a tener en cuenta para evitarlas.

Sé consciente de tu experiencia

deporte invierno

Aunque lo asociemos a las vacaciones invernales, los deportes a bajas temperaturas suponen una alta exigencia física y de concentración. No es pasear por la playa o hacer senderismo en el campo, las condiciones climáticas son determinantes y estar preparados para estas es imprescindible. Si careces de preparación y experiencia, lo ideal es contar con un monitor/a que nos enseñe las pautas técnicas más importantes antes de lanzarnos a la nieve o el hielo. Contar con un instructor reduce a la mitad el número de accidentes entre principiantes.

Sé consciente de tu capacidad

Como hemos dicho antes, los deportes de alta montaña son exigentes con nuestra capacidad física y salud. Antes de la práctica lo ideal es realizarnos un chequeo que nos confirme que estamos en perfectas condiciones. Si además estamos recibiendo algún tipo de tratamiento, la consulta con nuestro médico se convierte en algo primordial. Debemos tener presente en cada momento nuestra edad, dónde se encuentra nuestro límite y no tomar riesgos innecesarios. Muchas de las lesiones tienen su origen en la fatiga y el cansancio por una mala condición física.

Usa el equipamiento adecuado

equipamiento

No es lo mismo pasar el día en la nieve que pasarlo practicando un deporte invernal, y nuestro equipamiento debe ser un reflejo de ello. Guantes impermeables, nunca de lana u otro material absorbente; botas que se ajusten perfectamente para evitar lesiones en el ligamento cruzado anterior y menisco de la rodilla así como esguinces de tobillo; gafas de pantalla doble antivaho y protección 100% de rayos UV, jamás las del bazar de nuestro barrio; protección solar factor 50 o mayor quince minutos antes de la actividad para evitar quemaduras en la piel por el reflejo de la radiación ultravioleta en la nieve; ropa térmica y flexible que nos ahorre pasar frío y calambres por las bajas temperaturas; esquís o tabla en buenas condiciones con un regulado adecuado de las fijaciones; y por supuesto, el casco, que reduce hasta un 60% las lesiones y traumatismos graves en la cabeza.

No te olvides del calentamiento

Este tipo de deportes implican realizar movimientos a los que no estamos acostumbrados y nuestro cuerpo es el primero en darse cuenta. Un calentamiento de al menos 10 minutos de duración antes de la actividad es imprescindible para prepararnos, especialmente en articulaciones como rodillas, tobillos y muñecas.

La velocidad y el terreno

lesiones nieve

Dependiendo de la modalidad que practiquemos el riesgo de lesiones varía de una zona de nuestro cuerpo a otra, sin embargo, la mayor parte se producen debido a las caídas, y en ellas la velocidad y el terreno donde nos movamos tienen un papel fundamental.

En el caso del snowboard las luxaciones y fracturas son las más habituales, principalmente en muñecas, hombros y clavículas. En el esquí el tren inferior suele ser el más afectado, con especial atención a las rodillas que son las que más trabajan. Si carecemos de una técnica depurada, el exceso de velocidad multiplicará las posibilidades de lesionarnos, por lo que moderarla siempre es imprescindible.

El peligro del terreno es otro factor a tener en cuenta. La nieve dura y el hielo aumenta el riesgo de accidentes. Establecer un circuito y vigilar las condiciones meteorológicas reduce las posibilidades de incidentes.

Aunque la mayoría de lesiones en la nieve son de carácter leve, si notamos cualquier tipo de molestia lo ideal es visitar al fisioterapeuta que evalué el posible daño y evite que la lesión pueda prolongarse en el tiempo o aumentar de gravedad.

 

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