Se acerca el año nuevo y con él los nuevos propósitos a cumplir en 2019, entre ellos el de ponernos en forma, bajar de peso, en definitiva, movernos un poco para una mejor salud. La manera más fácil de lanzarnos a ello es apuntarnos al gimnasio, y lo solemos hacer sin paracaídas, es decir, sin preparación de ningún tipo.

Creemos que para correr un rato en la cinta y levantar un par de mancuernas solo nos hace falta voluntad y arrojo pero este comportamiento es el que hace que muchos novatos y novatas que se apuntan al gym acaben lesionados el primer mes, lo que se traduce en semanas sin poder entrenar y en un alto número en directamente anular nuestra suscripción y dejar el deporte.

Debido a esto, es necesario tener unos conocimientos básicos de las lesiones más frecuentes a las que optamos con determinadas prácticas erróneas y cómo podemos evitarlas para disfrutar de nuestro entrenamiento diario sin problemas. Antes que nada, debemos marcarnos un objetivo realista a medio-largo plazo —nunca a corto porque el cuerpo necesita su tiempo y solo provocará frustraciones y un sobreentrenamiento innecesario— y contar a ser posible con el asesoramiento del personal cualificado del gimnasio.

Estas son las lesiones más frecuentes a tener en cuenta:

Tendinitis

tendinitis

El sobreesfuerzo del que hablábamos antes es el camino más directo para acabar con tendinitis. Las excesivas repeticiones provocan la inflamación de los tendones que unen los músculos con los huesos y por tanto, el dolor.

Un buen calentamiento antes de iniciar los ejercicios sobretodo en la zona a trabajar y una ejecución correcta del entrenamiento y evitaremos esta dolencia.

 

Contracturas en la musculatura cervical

dolor cervical

Cuando ejercitamos la musculatura, especialmente el hombro o el trapecio, podemos provocarnos una más que fastidiosa contractura en la zona de la nuca y pasarnos unos cuantos días apartados del deporte.

Lo mejor para esquivar las contracturas es un buen calentamiento (movimientos de arriba a abajo y de izquierda a derecha) antes de comenzar y sobretodo no excedernos con el peso a levantar. El aumento de carga debe ser progresivo, de menos a más. No importa si empiezas con muy poco peso, aunque te parezca demasiado ligero. Tus músculos necesitan progresar para no acusar el desgaste y lesionarnos.

 

Rotura de fibrilar

rotura fibrilar

También conocido como desgarro muscular, es el típico dolor localizado y punzante en el músculo que puede ir acompañado de un hematoma si la rotura es mayor. Este tipo de lesiones tienen tres grados de gravedad que afectará a nuestro tiempo de recuperación. Desde el grado uno que nos tendrá unos 10 días apartados hasta el tres, que se puede alargar a los 3 meses.

Se produce debido a un estiramiento excesivo del músculo o por una contracción desmesurada, por lo que una perfecta ejecución del ejercicio es la mejor medicina para no necesitar visitarnos y recibir tratamiento.

 

Dolor de Espalda

dolor espalda

Cargarnos de peso cuando nuestros músculos aún no están lo suficientemente desarrollados hará que sea nuestra espalda la que tenga que sacrificarse y soportar todo el lastre, lo que hace harto probable que derive en algún problema antes o después.

Mantener la postura correcta al trabajar cualquier grupo muscular es esencial para no sobrecargar nuestra espalda y los espejos —no solo sirven para ver la tableta ya asoma— son la herramienta perfecta para no poder la referencia de nuestro propio cuerpo.